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El Calatayud rompe su racha con una inesperada derrota ante el Montecarlo

Los zaragozanos se imponían por un gol a dos en un mal encuentro del conjunto del Jalón

Calatayud y Montecarlo medían sus fuerzas el domingo en el campo de San Iñigo en un encuentro, en principio, propicio para las huestes de Ricardo Ballestín, un Calatayud que llegaba con una buena racha de resultados y que de ganar le hubiera supuesto un salto importante en la clasificación a la vez que acercarse un poquito más a las posiciones importantes de la categoría.

El partido comenzó bien. Los bilbilitanos presionaban de forma muy acertada en el centro del campo con el viento a favor y el conjunto del Montecarlo comenzaba el partido con problemas a la hora de sacar el balón. Fue un inicio de partido en el que se diferenciaba claramente la forma de afrontar el encuentro de locales y visitantes. Poco duraban esas buenas sensaciones de inicio ya que en el minuto 18 y tras el lanzamiento de una falta desde lejos el Montecarlo conseguía batir por primera vez a Felipe. Sin quitar ningún mérito a los zaragozanos convendría apuntar que tuvieron dos ocasiones a lo largo de todo el partido y las dos fueron para adentro. Efectividad manifiesta.

El gol le sentó como un tiro al cuadro local que a partir de ese momento perdía la lucha en el centro del campo con muchas imprecisiones en los pases y con poca circulación de balón. A esto hay que sumar el buen trabajo de presión de los zaragozanos en el centro del campo y sobre todo la inconmensurable aportación de sus dos centrales que se encargaban sin muchos problemas de evitar cualquier acercamiento local. Un primer tiempo que terminaba con 0-1 en el marcador con un equipo, el local, que fue de más a menos y en el que alguna de sus piezas más importantes pasaron totalmente desapercibidas.

El que más y el que menos esperaba tras el descanso una recuperación en el juego del conjunto bilbilitano. Y el camino se allanaba cuando en el minuto 56, un robo de balón de Refusta servía para asistir a Panocha logrando de esta manera el tanto de la igualada. Empate y mucho tiempo por delante para conseguir la victoria. Pero éste no era el partido del Calatayud. El gol del empate, lejos de templar ánimos y buscar la victoria con una mejoría en el juego, no mejoró en nada lo presenciado en la primera parte. Es más, la situación parecía agravarse conforme avanzaba el encuentro. Seguían sin aparecer jugadores importantes en el equipo, se olvidaba de tratar el balón con criterio y las ocasiones brillaban por su ausencia. La mejor ocasión en este segundo tiempo llegaba en el minuto 75 pero Pablo la desperdiciaba. Pudo ser la jugada clave del partido. Se perdonó, se dejó con vida a un Montecarlo que a penas pasaba del centro del campo y al final se perdían los tres puntos, cuando en el minuto 82, tras otra falta, (en esta ocasión escorada), los zaragozanos anotaban el uno a dos con el que finalmente acabó el encuentro.

Escribir de justicia en un juego resulta algo aventurado pero lo cierto es que el Montecarlo fue mucho más firme que los bilbilitanos en las dos áreas. Aprovecharon sus dos únicas ocasiones a balón parado para marcar y al Calatayud en esta ocasión le faltaron recursos para superar el entramado defensivo de los visitantes. Quizás el empate hubiera sido más justo pero la realidad es que el Montecarlo acertó en sus dos únicas ocasiones y los bilbilitanos estuvieron durante casi todo el partido tremendamente espesos.

Por parte de los rojos destacar la aportación de sus dos centrales, sin duda los más destacados del encuentro: Adama y Gessé. Por el Calatayud en un partido muy gris algún detalle en el arranque del partido de César y pare usted de contar.

Señalar también que en esta ocasión Ricardo Ballestín tuvo que completar la convocatoria con varios juveniles como los casos de Tejero, Robert y Oscar.

De cara a la próxima jornada el conjunto bilbilitano visitará el campo del Mequinenza, un desplazamiento a priori propicio para recuperar la senda de la victoria y recuperar sensaciones.