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Una forma de “cargarse” el deporte base

La U.D. Amistad sufría una inspección de Trabajo tras una denuncia anónima. La U.D. Amistad, como la mayor parte de los clubes de cualquier deporte en Aragón, cuenta con entrenadores para sus distintos equipos de fútbol. Es lo normal, un club tiene un equipo y por supuesto debe de tener a un entrenador, como también tiene a directivos que jornada tras jornada se encargan de mantener las instalaciones deportivas. Se enfrentan, a una sanción de 20.000 euros porque según “Trabajo” un entrenador tiene una relación laboral con su club.

Desde luego si queremos cargarnos a los clubes que trabajan con las categorías base en cualquier deporte este es el camino. Denunciar a Trabajo y que éstos consideren que existe una relación laboral.

En concreto y en el fútbol formativo lo que cobran la mayor parte de los entrenadores que llevan equipos son cantidades que en pocas ocasiones superan los 150 euros al mes. Un dinero que los equipos ceden a los entrenadores no por su trabajo sino por los gastos que supone para ellos el poder entrenar. Sería ridículo que los clubes tuvieran que declarar los pagos que hacen a los entrenadores y con estas ridículas cantidades es evidente que esos gastos los tendría que pagar el club y no el entrenador.

Las entidades deportivas, con buen criterio, buscan entrenadores titulados, técnicos que han tenido que destinar parte de su tiempo libre y su dinero en sacarse titulaciones que los acrediten como tal. Con eso se avanza. Pero si las inspecciones de Trabajo se van a meter con equipos y entrenadores lo tenemos claro. Sencillamente los equipos desaparecerán.

Por otro lado uno se cuestiona con estas noticias el trabajo que realizan desde “Trabajo”. Tienen tiempo para inspeccionar a clubes deportivos de formación sin ánimo de lucro y dejan de lado inspecciones de trabajo que serían muchísimo más necesarias en centros de trabajo realmente remunerados en los que no se tienen muy en cuenta ni las condiciones laborales, ni la salud de los empleados ni otros aspectos que si que son competencia de ellos.

Veremos en que acaba todo esto pero desde luego si finalmente este club de fútbol es condenado a pagar esa cuantiosa multa, no sería de extrañar que los directivos de cualquier modalidad de fútbol de formación decidan que el “que quiera peces, que se moje el culo”.